QUÉ AGUARDA AL MERCADO DEL PETRÓLE0

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Todo apunta a que desde principios de 2017 el mercado alcance el equilibrio entre oferta y demanda, con un precio del barril por encima de los 55 dólares.

La mayor parte de los analistas espera una recuperación de precios, hasta el entorno de los 55-60 dólares barril, en 2017 frente a los 44 dólares de 2016 como consecuencia de un reajuste del mercado del petróleo y una disminución de los inventarios acumulados en los años de sobre oferta.

Para entender las perspectivas de 2017 es muy importante analizar lo acontecido en 2016. Este ha sido un año en el que el crecimiento de la demanda de crudo, espoleada por los bajos precios, se habría situado en 1,3 millones de barriles diarios (bl/d). Esta cifra es inferior a los dos millones de crecimiento que se experimentó en 2015, pero superior a la media de un millón de bl/d de los últimos 10 años.

LA ESTRATEGIA DE LA OPEP DESDE 2015, AUMENTO DE LA PRODUCCIÓN Y PRECIOS BAJOS, HA GENERADO UN GRAN DETERIORO DE LAS CUENTAS PÚBLICAS DE LOS EXPORTADORES DE CRUDO

Especialmente significativo ha sido el crecimiento de los países OCDE, quienes han cerrado el año con un crecimiento positivo de la demanda de casi 200.000 bl/d, cuando venían sufriendo una contracción media durante los últimos años de alrededor de 300.000 barrile al día.

Las dificultades económicas experimentadas por muchos de los países en desarrollo durante 2016, algunos de ellos exportadores netos de petróleo o de materias primas, han provocado que el crecimiento de la demanda de los países que no están en la OCDE haya sido inferior este año a la media de los últimos ejercicios: 1,1 millones de bl/d en 2016 frente a la media de 1,4 millones de los anteriores. Respecto a la oferta, en 2016 se registraron comportamientos distintos entre los países productores: mientras que el conjunto de países no-OPEP respondió al entorno de precios bajos con una caída en la producción de aproximadamente un millón de barriles diarios, los países miembros de la OPEP aumentaron su producción en una cuantía similar, evitando con ello un reajuste más acelerado del balance oferta/demanda.

A pesar del mayor crecimiento de la demanda frente a la oferta, dado que los niveles de oferta al inicio de 2016 superaban claramente los niveles de demanda, el resultado en términos de balance global de 2016 sigue conduciendo a una acumulación de inventarios de crudo, aunque, eso sí, a un ritmo sustancialmente inferior al registrado el año anterior. De media, en 2016 se espera un exceso de oferta de petróleo de unos 500.000 bl/d, mientras que en 2015 superaba los 1,5 millones, con trimestres en los que se acumularon en torno a dos millones de barriles/día. Para 2017, la mayor parte de los analistas espera que se alcance el equilibrio entre oferta y demanda, punto de vista que sostenían incluso desde antes de producirse el acuerdo de cuotas de producción de la OPEP. Por ejemplo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en su informe publicado a principios de noviembre, afirmaba que en 2017 estaríamos registrando crecimientos de la demanda superiores a los 1,2 millones de bl/d, mientras que el incremento de la producción de los países no miembros de la OPEP estaría en torno a los 400.000 bl/d, logrando el reequilibrio del balance en la segunda mitad del año. La gran duda en ese momento era saber cuál sería el comportamiento de la producción de la OPEP en 2017.

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Finalmente, tras casi un año de avances y retrocesos en las discusiones internas sobre la intervención de la OPEP en el mercado, en la reunión del 30 de noviembre de 2016 la OPEP decidió abandonar dos años de política de defensa de cuota de mercado y establecer un recorte de producción de 1,2 millones de bl/d, que en definitiva pretende acelerar el reajuste del mercado y dar soporte a los precios. Adicionalmente, los países OPEP han conseguido el compromiso de adhesión de un conjunto de estados no miembros de la organización (incluido Rusia), que reducirían otros 600.000 barriles/día.

El cumplimiento de estos acuerdos implicaría la inmediata corrección de la situación de sobreoferta existente desde 2014, y una reducción media de los inventarios de alrededor de 1,3 millones de bl/d en 2017, que permitiría reducir los altos niveles de inventarios, actualmente en máximos históricos, hasta situarlos en la media de últimos cinco años hacia finales de 2017 o principios de 2018.

Queda por ver el grado de cumplimiento de estos recortes por parte de los países de la OPEP, que históricamente se ha situado en torno al 75%. Pero incluso considerando un escenario en el que el cumplimiento de los compromisos de reducción sea similar al histórico, el sólido incremento de la demanda, unido a la nueva dinámica de la oferta, conduciría al reequilibrio del mercado en la primera parte de 2017. Por lo tanto, prácticamente todos los escenarios son halagüeños para el sector.

Muchas son las posibles razones que han empujado a los gobiernos de los países OPEP a alcanzar un acuerdo. Pero la estrategia que venían practicando desde principios de 2015, incrementando producción y manteniendo los precios bajos, ha generado un gran deterioro de las cuentas públicas de los exportadores de crudo, sean o no de la OPEP. Por ejemplo, Arabia Saudí pasó de un saldo público positivo como porcentaje del PIB del +11% de media entre los años 2005 y 2014, hasta uno negativo del -16% en 2015 y del -13% en 2016, a pesar de todas las reformas que han acometido. Este contexto de déficit no le impidió aumentar su producción en 600.000 bl/d en 2015 y otros casi 400.000 en 2016, incremento que provocó una fuerte caída de los precios, y que, en definitiva, no fue compensado en términos de ingresos.

Claramente, esa estrategia parece que está siendo rectificada: por un lado, porque la reducción de los ingresos públicos en muchos casos se ha traducido en una reducción en obra pública y bienes sociales, y en un incremento del desempleo, que en conjunto han acentuado el malestar social. Y por otro lado, porque estos países no eran capaces de continuar con los aumentos de producción de los últimos dos años, en los que han añadido 2,75 millones de barriles diarios al sistema, gracias a inversiones aprobadas en entornos de precios más altos y a la capacidad ociosa de Arabia Saudí y de Irán tras las sanciones.

Existen riesgos que podrían ralentizar el proceso de reequilibrio en 2017. En primer lugar, la producción de algunos de los países de la OPEP se encuentra reducida por motivos no planificados, y parte de estas interrupciones podrían disminuir en los próximos meses. Concretamente parte de la producción de Nigeria, que continuaba cerrada desde el pasado verano tras los ataques terroristas a sus instalaciones, o la producción de Libia, tras el avance en las negociaciones entre los distintos grupos de poder del país.

En segundo lugar, todavía existe incertidumbre en el mercado sobre la capacidad que tiene la oferta de productos no convencionales de esquistos de EEUU para introducir muchos más barriles al sistema en el nuevo entorno de precios. La previsión de la AIE para la media del año 2017 es de no aumento, aunque claramente se remonta desde los niveles mínimos de 2016. E ejercicio 2017 también puede deparar otras sorpresas en el ámbito geopolítico que afecten al mercado de petróleo, principalmente provocadas por el cambio de gobierno en EEUU y la nueva política energética, fiscal y monetaria que se aplique, así como su política exterior, en especial en sus relaciones con Oriente Medio.

Por el lado de la demanda, sería razonable esperar que el nuevo entorno de precios no afecte sustancialmente a la dinámica global del consumo de petróleo. Si bien es cierto que unos mayores precios afectan negativamente a la demanda, también es verdad que el repunte del precio se espera que sea positivo para el crecimiento global y para la demanda. Por un lado, unos mayores precios afectan positivamente a los ingresos de los países exportadores mitigando la necesidad de ajuste fiscal en estas economías. Y por otro lado, en el actual contexto global de baja inflación y necesidad de desapalancamiento ante un endeudamiento excesivo, una mayor inflación y crecimiento nominal facilitan este ajuste y permiten un mayor dinamismo de la actividad.

En conclusión, todo apunta a que desde principios de 2017 el mercado alcance el equilibrio entre la oferta y demanda, con un precio por encima de los 55 dólares. La volatilidad estará ligada al cumplimiento de cuotas y a la recuperación de la producción de no convencionales. El alza de precios prevista no reduciría la demanda dado los efectos positivos sobre el crecimiento global y el bajo nivel de precios de 2016.

http://www.expansion.com/actualidadeconomica/analisis/2016/12/29/58654e5246163f873f8b4621.html

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